
Hace poco me topé en una clase de video con la obra de uno de los primeros empíricos de la fotografía. La fotografía en sus bases iniciales. Henry Fox Talbot, uno de esos precursores de la huella fotográfica.
Se me ocurre, desde que tuve contacto con los “dibujos fotogénicos” de Henry Fox Talbot, que la fotografía, como producto de una serie de experimentos científicos, pudo haber surgido en un principio para satisfacer algunas necesidades del campo en el que fue engendrada
Los “dibujos fotogénicos” de Talbot, huellas de plantas y luego de otros objetos en superficies fotosensibles, dispararon esa primera idea de que la fotografía de Talbot perseguía un fin científico antes que artístico. Su pupila Anna Atkins, tuvo en efecto una intención puramente taxonómica al utilizar los métodos de Talbot: el cianotipo, (diferente en su proceder a los métodos de Talbot únicamente por el tipo de sales empleadas en el proceso de foto sensibilización),le daba la posibilidad de dejar las huellas de sus hallazgos científicos. "Algas Británicas: Cianotipias", es el nombre de una de sus recopilaciones de huellas fotogénicas sistematizadas.
Se me ocurre que en casos como el de Anna Atkins, estas primeras huellas de luz son una especie de reemplazo de esos registros dibujados que funcionaron en eventos como la Expedición Botánica como principal medio de documentación, una manera tal vez más fiel de preservar, una prueba de la existencia de algo, mucho más cierta. “La hipoteca de la subjetividad aparece levantada y es posible por vez primera disponer de una representación precisa que se cree e imagina “fiel” a la realidad.”, dice Manuel de Jesús Hernández, en Los inicios de la fotografía en México, refiriéndose a la fotografía del siglo XIX, que es considerada por este autor primordial, en tanto que es la que genera una verdadera revolución en términos de representación, desde el momento en que se logra fijar una imagen.
Lo cito en relación a esa idea de que la huella física de las algas de Atkins, es en su momento (inicios del siglo XIX) la prueba más fiel de su existencia; por supuesto, Hernández se refiere a un momento posterior.
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